Suturas uterinas

Al diseñar los primeros cursos prácticos de emergencias obstétricas entendimos que había dos técnicas que se utilizaban muy poco en España: la técnica B Lynch y la inserción de balones de Bakri. Como nuestro objetivo era que su aprendizaje formase parte de nuestro programa, decidimos fabricar nuestros propios simuladores. Pensamos primero en el látex, pero era caro y se rasgaba con el paso de la aguja. El Dr. Cueto sugirió la goma espuma, y en una fábrica de colchones compramos los primeros trozos que modelamos a bisturí para simular los úteros. La base de los úteros eran estanterías retocadas. El éxito de estos modelos nos llevó a perfeccionarlos y buscar otros materiales como el EVA para el útero y el cartón o el plástico para la base.

Al realizar las primeras técnicas de capitonaje en estos modelos, nos dimos cuenta de que no había en los hospitales agujas rectas ni suturas que pudiéramos utilizar para realizar técnicas como la de Hayman o la de Cho. Para realizar la sutura de B Lynch teníamos que utilizar PDS loop con agujas de 60 mm de diámetro, que eran insuficientes para realizar la puntada posterior. Por ello, en los primeros cursos compramos agujas curvas y rectas para coser lana, que funcionaban como agujas viudas de punta cónica.

De este uso surgió la idea de contactar con un proveedor español (Lorca Marín) para desarrollar una sutura que tuviese una aguja recta y 12 cm en un extremo, por si deseábamos hacer una técnica de Hayman o Cho; y una aguja curva de un diámetro (cuerda) de 70 m suficiente para hacer un B Lynch.

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